¿ Bargas, Colonia Judía ?

¿ Bargas, Colonia Judía ?

A pocos kilómetros de la Imperial Ciudad existe un pueblo que se singulariza por su modo de ser, de los demás que le rodean, y cuyos habitantes son objeto de la mayor atención e interés no sólo por parte de los turistas, sino hasta por los mismos toledanos, no obstante hallarse en continua relación con aquél.
Es bien extraño que dicho público no haya tenido un cronista que se ocupara de escudriñar cuanto se relaciona con su origen y desenvolvimiento.
Lo Poco que se ha escrito acerca del puehlo de Bargas, que es al que nos referimos, no ha salido de los límites de artículos de fantasía, descripción de la fiesta religiosa que se celebra en los últimos días de septiembre y alguno que otro cuadro en su aspecto pintoresco.
Nada de cuanto atañe a su historia, en lo que esta rama del saber significa, exponiendo las vicisitudes de su vida en su doble faceta interna y externa.
Por lo pronto, sólo podemos contar, como elemento para enjuiciar el asunto, que la simple observación y las hipótesis; no entendiendo por éstas el supuesto que se apoya en la fantasía, a veces, y, en ocasiones, en el sofisma, sino el que descansa en buena lógica; la hipótesis que surge por natural inducción, después de examinados serenamente los hechos.
La supervivencia de la tradición plasmada en sus hábitos, costumbres, modismos, indumentaria y otros pormenores que atañen a su estado social, y las características que distingue a este pueblo de los demás de la provincia; y acrecienta, al propio tiempo, el afán de cuantos dedican sus estudios a la ciencia sociológica y cultivan el folklore.
De momento llaman la atención del observador los rasgos fisonómicos del tipo bargueño, que estimulan a aventurar la afirmación de que se trata de un pueblo de origen semita: sus ojos negros, rasgados, propiamente orientales, velados por largas pestañas, que guardan ritmo con caras redondas, de color trigueño;la mujer, además, se distingue por su garbo y pudor arisco, grada en el lenguaje, dulzura y cierto asomo de fiereza cual los hijos del desierto; cubren su cabeza con la falda que llaman cobijo, a modo de alquicel, asomando un triángulo de su cara, como acostumbran los moros y judíos.
Su traje es verdaderamente típico; no es necesario describirlo, pues lo tenemos a la vista en las muchas sirvientes que residen en nuestra ciudad, y son la mejor prueba de que en ellas perdura la tradición de su linaje; pues a pesar del continuo trato y roce que mantienen con sus compañeras de profesión, que son de Toledo o de otros puntos, no se han contaminado con los atavíos que hoy luce la grey doméstica, declarando aquéllas que son criadas y no quieren se las confunda con las señoritas; ante todo, dicen, son bargueñas.
En cuanto a su carácter industrial y mercantil, se observa también una gran semejanza con la raza hebrea. Es gente muy experta en el arte de comprar y vender; trafican en todo: son ladinos, zalameros y con su especial gracejo y artificioso agrado saben captarse la voluntad de los compradores; aunque en su honor hay que subrayar que son muy laboriosos.
Mientras los hombres se dedican a las labores del rampo y oficios análogos, sus mujeres vienen a Toledo y pueblos próximos con los objetos del tráfico, desafiando las inclemencias del tiempo, y con gran presteza recorren los nueve kilómetros que les separa de la capital.
Por regla general, en sus cruzamientos no se registran elementos extraños; así se explica la perpetuidad de la tradición, conservando los rasgos y caracteres de la raza, digámoslo así.
Viven tan apegados a su terruño, que prefieren la estrechez de sus viviendas a la holgura que les brindan importantes lugares y villas de la provincia.
¿Qué se pretende, en vista de las anteriores consideraciones, afirmar que el pueblo de Bargas desciende de una colonia judía?
Hasta ahora no disponemos de otros elementos de juicio, que los ya expuestos más arriba. La arqueología y etnología podrían orientarnos hacia una solución verdadera.
La investigación detenida de las viviendas, a mpliada por los alrededores, pudiera ilustrarnos mucho, si tuviesemos la suerte de hallar vestigios arqueológicos.
En el Museo provincial existe una lápida sepulcral hebrea, procedente del lugar denominado dehesa de Darrayel, que dista poco del término de Bargas; este objeto arqueológico es buen indicio, y bien pudiera ser el primer jalón en el camino de nuestras investigaciones.
Tal vez, los archivos parroquial y del Ayuntamiento puedan facilitarnos también datos de algún interés.
Hasta el presente no tenemos fuentes seguras de conocimiento acerca del problema que pretendemos resolver, el cual encierra varias incógnitas.
¿De dónde proviene el nombre del pueblo? ¿Pudiera provenir del nombre del sei\or de quien sería feudatario? ¿Qué antigiledild cuenta tal núcleo de población?
¿Podrá tener su origen como consecuencia del decreto de expulsión, acogiéndose, en calidad de converso, al privilegio de indemnidad formando un núcleo de población?
La meritísima obra de mi inolvidable maestro, D. José Amador de los Rios, titulada .Historia social, política y religiosa de los judíos de España y Portugal, se ocupa en uno de sus apéndices del «repartimiento hecho a los judíos por Habhi Jacob Núñez, juez mayor de los judíos y físico del Rey
D. Enrique IV, de los servicios que las aljamas de sus reinos y señoríos han de dar a su señoría, en el afio 1464»: en tal repartimiento figuran una porción de pueblos de esta provincia, como Gálvez, Torrijos, Puebla de Montalbán, Escalona, Torre de Esteban Hambrán, Maqueda, Santa Olalla, Camarena, IlIescas,etc., y no aparece Bargas.
¿Es que no existía o estaba exento de tributo?
Si lograsemos esclarecer estos puntos, tendríamos resuelto el problema.
En las relaciones topográficas de los pueblos de Esparña, hecha de orden de Felipe II. se dice de Bargas lo siguiente: el lugar llamado antes Valdeolivas, situado en terreno enfermizo, se trasladó al sitio donde hoy está, tomando el nombre de Vargas. Se llama el lugar Vargas, porque donde está fundado tenía una casa Diego Pérez de Vargas, natural de Toledo.
Son anejos a la parroquia de dicho lugar las dehesas de Serranos, Mejorada, Darrayel y otras.
No nos engrían las ilusiones, pero tampoco nos subyuguen las flaquezas ni el pesimismo.
Brindo estas líneas al claro entendimiento de mis compañeros, para que, con sus iniciativas, pueda la Academia ver coronados sus afanes en este asunto. Los esfuerzos que empleemos irán alentados por el esparcimiento de nuestro espíritu y de nuestros sentidos, en las excursiones que hayamos de practicar, como acontece cuando se va en busca de lo desconocido. No es labor de un día: las grandes
empresas requieren perseverancia y tenacidad.
No perdamos de vista aquel sabio apotegma: "Guita cavat lapidem, non vi, sed soepe cadendo".

Teodoro de San Román

EL TIO AGUADO EN LA POSADA DE LA SANGRE, TOLEDO

El tio Aguado, de Bargas.
Toledo 1918.


Cuentan de él que es de tierras de Bargas y todos los martes venía al mercado.
Una de las veces no se marchaba; al cabo de los días, dijo al posadero:
Mire usted, amigo; le voy á hablar con el corazón en la mano, como nacido que soy en esta tierra.
No puedo marchar de aquí, porque
no tengo para pagarle la posada; si usted quiere cobrarse en tomarme por mozo en ella,
quedaré más que agradecido, porque no sé qué me acontece: en hallándome aquí estoy como el pez en el agua.
Y aqui está el tio Aguado, como un eco viviente de los tiempos en que el señor Miguel venía desde Esquivias á Toledo.
Diego San José
En la Posada de la Sangre de la ciudad de Toledo, 6 de Agosto de 1918.

EUSTASIO RODRÍGUEZ "Método"

Eustasio Rodríguez Páramo



'Metodo'
Nació en Bargas, en la noche del 19 de Septiembre de 1864, imagino que en plenas fiestas de Bargas...
Vivió en la calle Real, después de aprender la instrucción primaria, sus padres le dedicaron un oficio como panadero, que abandono siendo muy joven, para dedicarse a lidiar reses bravas, que estaba más en armonía con sus inclinaciones, haciendo el aprendizaje por las plazas de toros de su provincia.
Empezó en el mundo del toro como peón, pasando por todos los escalafones..
Más tarde fue a Madrid, donde como espada trabajó en la Plaza del Puente de Vallecas y luego en la principal "Fuente del Berro" o "Goya" en algunas novilladas mereciendo el aplauso de la concurrencia.
Tomó la alternativa en Madrid, en la Plaza de toros de Fuente Berro en 1889.
ALGUNAS CORRIDAS DOCUMENTADAS
1886
9 de mayo, Plaza de toros de Toledo.
3 de junio, Plaza de toros de Toledo.
15 de agosto, Plaza de toros de Toledo.
1887
9 de Junio Plaza de toros de Toledo.
1889
25 de Agosto Plaza de toros de Buenos Aires (Argentina).
1890
Plaza de toros de Soria.
1896
15 Julio, Plaza de toros de Perpignan (Francia).
Esta corrida, paso a la historia, pues su compañero de cartel, Tito o Titet de Castellón, perdió la vida ese día, y casi todo el mundo salió con heridas, de aquella trágica tarde noche, pues la plaza estaba iluminada, con luz artificial.
"Metodo", también fue alcanzado, pero de poca consideración.
Victoria Gómez Martín Abad.






EL GRAN POETA PEDRO SÁNCHEZ BARGUEÑO

PEDRO SÁNCHEZ BARGUEÑO


Pedro Bargueño
Pedro Sánchez García, conocido como Pedro Bargueño, fue poeta y escritor español.
Pedro Bargueño está incluido en la Enciclopedia Universal Ilustrada.
Nació en Bargas, Toledo el 20 de febrero de 1930 y murió en Granada el 25 de noviembre de 1962. Estudió el bachillerato en Madrid y cursó Filosofía y Letras en la Universidad Central. Colaboró en distintas publicaciones periodísticas de Mallorca, Huelva, Zamora, Canarias, Vitoria y Granada.
Fundó y dirigió revistas como (La niña) Huelva, homenaje marinero al descubrimiento español de América. Además también colaboró en las ediciones de poesía Veleta al Sur.
Viajó por África y por Europa, que participó en la Tercera Bienal Internacional de Poesía celebrada en Krokke Le Louts, Bélgica.
A sus artículos, hay que añadir sus libros Escorzos 1951 y Metáfora del Barco y otros poemas, ediciones de 1949 y 1962.
Existe un importante Premio Nacional de Poesia de Granada que lleva su nombre.


Victoria Gómez Martín Abad

LA BATALLA DE LA EPIFANÍA. BARGAS TOLEDO

REY DON JUAN II DE CASTILLA, BATALLA EN LAS TIERRAS DE BARGAS


LA BATALLA DE LA EPIFANÍA
D. Juan II de Castilla, padre de Isabel la Católica, se trasladó hasta Bargas, con más de 30 caballeros el día de la Epifanía de 1441, hallábase entonces Castilla más turbada que jamás.
Cada ciudad había caído en poder de una facción o de un Rey extraño, y el citado Don Juan II, erraba de aldea en aldea, sin mesa en donde yantar ni cama donde dormir.
D. Alvaro estaba semidesterrado y Don Enrique de Aragón, Maestre de Santiago primo del Rey y hermano de su esposa dominaba Toledo, después de apoderarse del Alcázar, merced a debilidad o complacencia desleal de su alcaide Pedro López de Ayala.
Las órdenes y conminaciones del Rey fueron burladas y desatendidas, por lo que D. Juan decidió presentarse ante Toledo, acompañado de un séquito menguado de caballeros en el que figuraba el Conde de Ribadeo.
Al efecto partió de Arévalo el miércoles 4 de Enero del año 1441, y fué ese día a dormir a Avila, e iba con él el Príncipe; y otro día fué a dormir a Méntrida que esta a catorce leguas de Avila, y allí acordó el Rey que el Principe se fuese a Madrid y envió al Infante un Doncel suyo llamado Francisco de Bocanegra con una carta de creencia, por la cual envió decir que porque él entendía ser asi cumplidero a su servicio, bien, paz y sosiego de sus Reinos y de la ciudad de Toledo, había deliberado de venir a ella, y al día siguiente estaría allí.
Suplicaba al Infante aragonés entregársela y no juntar gente sin su licencia y salir de la ciudad. Con gran arrogancia contestó el Infante que el Rey le hallaría dentro de la ciudad.
Aún intentó el Rey conciliar las cosas con un nuevo mensaje, pero el Alcaide Ayala, se negó a recibirlo. Visto lo cual, el
Rey avanzó desde Bargas a Toledo con sus treinta caballeros. Y estando allí
el Rey, el Infante salió de la ciudad a caballo, armado de todo arnés con hasta doscientos hombres de armas, y se puso en batalla cerca de la ciudad en
vista del Rey. Después de los parlamentos que usualmente precedían en aquellos tiempos al chocar de las espadas, se trabó el combate.
Los leales del Rey obligaron al Infante a meterse en Toledo con su gente, y sólo entonces abandonaron la lucha dirigiéndose desde Bargas a Torrijos.
María Victoria Gómez Martín Abad